ESOS LOCOS DEL RUGBY

Hace unos años, un buen amigo me decía, “nunca llegarán a entendernos, jugamos con balones picudos. Somos orfebres disfrazados de apisonadoras, marcados por una leyenda negra injusta que sólo dejaremos atrás si dejamos de intentar convencer al profano con palabras sobre valores, para predicar desde el ejemplo y la dedicación por lo que nos gusta. Graba tus razones en roca con tus actos diarios”, grabé estas palabras a fuego en mi cabeza, sabias palabras de un buen amigo que hoy está muy lejos.

No puedo por más, dedicar estas humildes líneas a quién más las merecen, LOS JUGADORES DE RUGBY, aquellos que por amor a este deporte hacen gala de una resiliencia enorme, dispuestos a superar cualquier imprevisto o adversidad, dispuestos a ser una manada que viaja unida, sin dejar a nadie atrás y manteniéndose firmes sea cual sea la situación.

Nos han calificado de “secta del rugby” o “es que los de rugby váis todos a una”; y me pregunto yo: ¿qué tiene de malo estar unidos, trabajar en equipo, luchar por una pasión bajo el lema de respeto y solidaridad? ¿Qué tiene de malo querer entrenar más? ¿Qué tiene de malo querer ir al gimnasio y prevenir lesiones?

Para algunos, esto es algo raro, casi como ver un unicornio en nuestra sociedad actual, y cuando no ven a una sola persona, a la que podrían catalogar de lunático, sino que ven a muchas personas juntas, ayudándose, y luchando con ese brillo en los ojos que solo da la pasión por el trabajo bien hecho y su dedicación, como cuando un escultor cincel en mano y armado de paciencia durante años termina una obra, entra “miedo”. Se prefiere, engeneral, desde el desconocimiento, decir: “¿para qué lo hacéis? ¿os pagan? ¿y para qué dedicáis tanto?” a esto, viene a colación una más que usada frase del rugby:

No hay razones para jugar al rugby, porque al rugby se juega con el corazón

¿Por qué si no entraríamos a un campo a recibir grandes impactos, pisotones, presión en nuestros cuellos, crujir de huesos….?

Así suena horrendo, aterrador e incluso enfermizo; pero el sabor que deja en el alma el trabajo bien hecho, el plantar cara en la batalla que es el partido, y disfrutar con el rival de la misma pasión que nos une… es indescriptible, sólo quien ha entrado a un campo de rugby entenderá de qué le hablo, del honor que va implícito. Intentar entenderlo desde fuera, con los años, me he dado cuenta que es casi imposible para mucha gente.

Cuando ves a 50 jugadores dejando horas de su vida por ir donde sea y como sea a entrenar, en asfalto, tierra, césped artificial, gimnasios, tatamis y mil fórmulas que los rugbiers hemos ingeniado para no parar de entrenar, quizás, se debería pensar “que maravillosa locura”

Desde aquí, desde este pequeño espacio, como entrenador, agradezco en este caso particular a mis jugadores su capacidad de adaptación, entrega, sacrifico, resiliencia y sobre todo RESPETO al deporte que aman, RESPETO al Club en el que juegan, aún con todas las dificultades que últimamente se nos plantean. GRACIAS por hacer que lo que parece dificilísimo acabe siendo fácil, gracias por aún contra viento y marea seguir remando, porque “el barco se puede mantener a flote, pero sólo los remos de una voluntad inquebrantable lo llevan a buen puerto”

Y a ti rugbier que entrenas en tierra, entre piedras, en cemento, o en el mejor césped, gracias por llenar parte de tu vida con una camiseta que lucimos todos, la del rugby, gracias porque no abandonaste el camino marcado por el respeto y el amor al trabajo diario.

Día a día, seguiremos haciendo lo que más nos gusta hacer, entrenar, seguiremos siendo esos locos del rugby.

Desde aquí, prometemos no perder la pasión, no dejar de luchar por aquello que amamos.

#contravientoymarea

 

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