NO PUDO SER

Este sábado día 25 de marzo, el ADUS femenino se enfrentaba al VRAC en el último partido de liga por la medalla de bronce. La intención de ambos equipos pasaba por cerrar la temporada ganando su último partido.

Tras el pitido final, era el VRAC el que se alzaba con el metal, con un marcador de 10-13 a su favor.   

Y es que al ADUS le costó entrar en el partido, en una primera parte de desorden, las jugadoras no terminaban de encontrar su juego y se estancaban perseverantes en la línea de veintidós contraria.

Las chicas del VRAC abrían el marcador con un puntapié de castigo a los diez minutos de partido, primando los puntos frente al juego. Animadas por el marcador, rápido anotaron un ensayo tras un fallo de la defensa charra que no consiguieron transformar.

Llegaba el descanso con un marcador a favor para el equipo vallisoletano de 0-8.

Sin embargo, el partido no estaba decidido. La segunda parte supuso un cambio radical en el juego del ADUS que aun con trece en el campo, y habiendo encajado el segundo ensayo de las queseras, se acercaba a la zona de ensayo contraria cada vez más decididas, hasta que en una jugada en velocidad, la zaguero conseguía romper la línea contraria y posar el oval.

Este ensayo supuso un revulsivo en el juego del ADUS que a partir de entonces, dominó el partido, pasando a la ofensiva. El segundo ensayo de las salmantinas llegaba precisamente fruto de ese dominio del oval: por el ala, en velocidad y después de un conjunto de fases de delantera que servían para agrupar a las jugadoras contrarias, dejando el carril libre.

FEMENINO VRAC – ADUS SALAMANCA MARZO 2017

Con el marcador tan ajustado, el balón se disputaba en todos y cada uno de los contactos hasta que las chicas del Vrac conseguían recuperarlo y arrinconar al ADUS en su línea de ensayo. Describir esos largos minutos de defensa en cinco es difícil, para ello, rescatamos las palabras de una de las veteranas tras el partido: “Hoy se ha visto de lo que somos capaces, nos ha costado despertar, pero yo me quedo con esos cinco minutos defendiendo con el corazón en la mano sobre la línea de cinco y mis hermanas al lado. Pocos equipos pueden presumir de una defensa así”.

Con el pitido final llegaban los abrazos. El cuarto puesto era para el ADUS, se mezclaban la tristeza, la alegría y el orgullo. El tercer puesto había estado muy cerca. Sin embargo, habían superado con creces todas las expectativas: un grupo renovado casi al completo, en el que más de la mitad de la plantilla iba aprendiendo a medida que avanzaba la temporada. De ahí el orgullo: porque nunca han fallado, porque lo han dado todo. Ellas son el ADUS.

Por último, agradecer a toda la gente que se desplazó hasta los campos de Pepe Rojo para apoyar al equipo. Gracias a los que han estado ahí durante toda la temporada, en especial a la Escuela de Rugby, tanto femenina como masculina.

SOMOS ADUS.

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